Tito y la Familia OJHA del Campo
Por Equipo OJHA • 11 de abril de 2026 • 8 visitas
En el corazón de un hermoso huerto verde, bajo el sol cálido de México, vivía la Familia OJHA del Campo. Allí, entre árboles llenos de hojas brillantes, crecían los más frescos y saludables frutos y verduras del mundo.
Todos los días, muy temprano, Tito, el Aguacatito se despertaba con una gran sonrisa. Tenía la piel verde brillante, un hueso grande y redondo como barriguita, y una hojita en la cabeza que siempre bailaba con el viento.
—¡Buenos días, familia! —gritaba Tito.
Y al instante aparecían sus mejores amigos, todos listos para la aventura diaria:
Beni, el Bananito, el más alto y enérgico, siempre haciendo saltos y diciendo: “¡Hoy vamos a llegar lejos!”
Fresita, la más dulce y rosadita, con sus hojitas como moñitos: “¡Yo traigo el amor y el sabor!”
Broco, el Brocolito, fuerte y verde intenso: “¡Conmigo todo es más nutritivo y divertido!”
Naranjita, la alegre y llena de energía: “¡Vamos a brillar como el sol!”
Tomati, el Tomatito, redondito y jugoso: “¡Yo soy el que une a todos en la ensalada!”
Cada mañana, los seis amigos se reunían bajo el árbol más grande de la Familia OjaH del Campo. Allí jugaban, se contaban chistes y planeaban su misión más importante:
“¡Llegar a tu mesa!”
Porque ellos sabían que su propósito era hacer felices a las familias. Querían convertirse en desayunos llenos de energía, comidas saludables, smoothies refrescantes y meriendas deliciosas.
Un día, Tito tuvo una idea:
—Hoy vamos a formar el Equipo Súper Saludable —dijo—.
Cada uno va a ayudar al otro para llegar fresquitos y listos.
Entonces empezaron su aventura diaria:Beni se balanceaba en su tallo para que todos pudieran subirse y viajar más rápido.
Fresita compartía su dulzura para que nadie se sintiera triste.
Broco usaba sus floretes fuertes para abrir camino entre las hojas.
Naranjita lanzaba rayitos de vitamina C para darles energía extra.
Tomati rodaba y rodaba, riendo todo el camino.
Y Tito, el líder, los animaba con su voz suave: “¡Juntos somos más ricos y más sanos!”
Al final del día, después de mucho esfuerzo y muchas risas, los amigos llegaban a la empacadora de la Familia OjaH del Campo. Allí los lavaban con cuidado, los acomodaban en cajitas con mucho amor y los enviaban al mundo.
Cuando por fin llegaban a tu mesa, Tito siempre guiñaba un ojo (aunque sea en tu imaginación) y decía:—Hola, amigo. Yo soy Tito y estos son mis amigos. Comiéndonos juntos te daremos fuerza, salud y mucha alegría. ¡Gracias por elegirnos!
Y así, todos los días, la pandilla de Tito y la Familia OJHA del Campo seguían trabajando con cariño para que en cada hogar hubiera un pedacito de huerto fresco y feliz.
Fin… (hasta mañana, cuando vuelva a empezar la aventura)